Por Fabrizio Galarza del 1ero B
El 17 de diciembre de 1996 marcó una huella en el Perú. Ese día, 14 integrantes del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) irrumpieron en la residencia del embajador de Japón en Lima que reunía a más de 800 invitados, entre diplomáticos, ministros, oficiales militares, empresarios y periodistas. Los terroristas tomaron el control del edificio y, aunque en un primer momento retuvieron a cientos de personas, durante las semanas siguientes liberaron por etapas a mujeres, ancianos y personas con problemas de salud, dejando finalmente a 72 rehenes bajo su cautiverio.
El MRTA era directo: la liberación de sus miembros encarcelados en diferentes prisiones del país. El gobierno peruano, (En ese entonces gobernado por Alberto Fujimori), rechazó negociar en esos términos y dio luz verde a las Fuerzas Armadas para planificar un operativo de rescate.
Meses de preparación: ingeniería, inteligencia y sigilo
La planificación del rescate se extendió por casi cuatro meses y se convirtió en una de las operaciones más complejas de la historia militar peruana. A cargo del operativo estuvo un equipo conjunto de comandos del Ejército, Marina y Fuerza Aérea del Perú, coordinados con unidades de inteligencia y servicios médicos.
Primer mes: construcción de túneles y simulaciones iniciales
Durante las primeras semanas, un grupo de ingenieros y mineros militares comenzó a excavar túneles subterráneos bajo la residencia del embajador. Para ello se realizaron estudios del suelo, mediciones de vibración y estrictos controles de ruido para evitar que los terroristas detectaran las obras.
Paralelamente, se construyó una réplica a escala real de la residencia en una base militar secreta. Allí, los comandos practicaron la entrada, el avance por pasillos y el rescate, entrenando diariamente para memorizar los espacios, tiempos y posiciones. La inteligencia militar revisaba las rutinas del MRTA, sus armas, su número aproximado y sus puntos débiles.
Segundo mes: perfeccionamiento táctico y evaluación de rutas
En esta fase, los equipos de inteligencia estudiaron todas las posibles rutas de acceso: la subterránea, la frontal y la aérea. Se elaboraron perfiles detallados de cada rehén (su ubicación, estado de salud, rango político), con el fin de priorizar la evacuación en caso de emergencia.
Los comandos realizaron prácticas diarias en un edificio casi idéntico al de la embajada, simulando la detonación inicial, la entrada simultánea en todas las salas y la neutralización de los terroristas. Además, se implementó un sistema de comunicación silenciosa entre los equipos, lo que permitió una coordinación precisa sin alertar al enemigo.
Asimismo, hospitales cercanos organizaron protocolos para recibir heridos en caso de que el rescate ocasionara víctimas, y prepararon equipos quirúrgicos.
Tercer y cuarto mes: Ajustes finales
Mientras se avanzaban los túneles, se colocaban micrófonos para escuchar las conversaciones dentro de la residencia, para poder saber la ubicación exacta de los rehenes y también de los miembros del MRTA. Los comandos hicieron más de 300 simulacros completos.
Finalmente, se colocaron explosivos en lugares estratégicos para lograr una mejor entrada hacia la residencia.
22 de abril de 1977: El día del rescate
Al recibir una orden, se detonaron las cargas de explosivos en el túnel. Los comandos ingresaron exitosamente por tres entradas: El túnel, la parte posterior y el techo.
Al entrar en la residencia, fueron en fila y aseguraron habitaciones cercanas. Los comandos lograron neutralizar a los miembros del MRTA.
La reacción de ellos fue con varios de ellos dispersados en toda la residencia y con armas de fuego. Hubo algunos comandos que se encargaron de evacuar a los rehenes rescatados, mientras los demás luchaban contra los terroristas. Durante esta batalla, lamentablemente fallecieron dos comandos peruanos:
.Coronel Juan Valer🕊️
.Capitán Raúl Jiménez🕊️
Finalmente, lograron abatir a todos los miembros del MRTA, y se aseguraron de tener las habitaciones vacías
Durante el rescate murió un rehén: Dr. Carlos Giusti Acuña, debido a un paro cardiáco por un impacto de bala.🕊️