Autores: Thiago Guzmán (1B) y Alessandra De Vettori (1B)
Actualmente, muchos jóvenes y adultos han perdido gran parte del amor hacia sus parejas. En lugar de mantener un cariño especial, este se desvanece con el tiempo debido a la falta de compromiso en la relación. Así, no se lleva de la manera adecuada, generando conflictos que transforman el afecto en resentimiento o incluso en odio.
Sin embargo, existen algunas excepciones: parejas que aún conservan el respeto y el trato adecuado hacia la otra persona. Por ello, se les brinda gran apoyo, tanto de forma presencial como virtual (a través de redes sociales). Estas relaciones demuestran que, a pesar del paso del tiempo y los cambios en las costumbres, es posible mantener la fidelidad y los actos sinceros de amor.
Contrario a lo que muchos piensan, algunas personas no son realmente felices en su relación, pues enfrentan conflictos físicos o emocionales con su pareja. Incluso pueden llegar a sentirse mal por un problema menor. La falta de respeto y de comprensión solo agrava estas situaciones, llevando, en muchos casos, al fin del vínculo.
Por otro lado, muchos individuos han demostrado ser incapaces de expresarse de manera adecuada. Un ejemplo de ello es el llamado “afecto violento”, que consiste en insultar u ofender a la otra persona con el pretexto de llamar su atención. Aunque estos comportamientos han existido desde siempre, con la aparición de la tecnología se han magnificado, pues hoy se difunden con mayor rapidez y frecuencia. En comparación con el pasado, los casos de feminicidio, toxicidad, relaciones abiertas y abusos han aumentado notablemente.
Por ello, es fundamental reflexionar antes de actuar y asumir las consecuencias de nuestras decisiones. Solo así podremos fomentar espacios de convivencia amorosa, respetuosa y empática, donde las parejas —e incluso las familias— se sientan cómodas, logren expresar sus emociones con libertad y, quizás, superen parte de su timidez y desconfianza.

